sábado, 25 de febrero de 2012

CUBA - La Habana

   De regreso.


Regreso después de una semana como pocas, paradójica e inmortal.
Cuba,  La Habana.
La razón concreta: ver a uno de mis hermanos por su cumpleaños. Las razones que orbitando alrededor  sirvieron de empuje para que fuera esa nuestra final elección: conocer en primer plano al tan discutido, amparado (por unos) y odiado (por otros) sistema comunista de corte Fideleano.
Una inyección urgente de actualidad y perspectiva.
Esta semana aplastó (sin pedir permiso) la herida,  aquello que pudiera reconocerse como el sentimiento profundo de una identidad latinoamericana que en mi caso yacía quieta, tímida, un tanto olvidada.   
Cercana ahora siento a Cuba. 
Fue, sin duda alguna, un viaje a través del tiempo.
Un viaje de notas discordantes, que inicialmente desentonan por su antiquísima naturaleza, pero pronto aquello se convierte en un sistema reconocible, evidentemente vinculado  con el actual mosaíco político venezolano. Una visión que puede ser tan nítida como borrosa, y que depende indiscutiblemente del lente de la década con que se mire.
La Habana parece haberse estacionado en  el tiempo, con esporádicos espasmos del presente.
Es un pasado con recuerdos del ahora, en plena juventud. 

Una isla estacionada en el irremediable azul turquesa del caribe y la 
putrefacción de un puerto abandonado.
Usando las palabras de una mujer cubana con quien tuve la oportunidad de hablar largas horas: 
"Estamos estacionados, aquí no pasa el tiempo, como tampoco pasa en las cárceles. Cuba es la cárcel sin rejas".



Después de vivir durante más de 50 años bajo la sombra del mismo árbol, montados en la flota de un único capitán, yo imaginaba que la política no sería tema prioritario, pensaba que tal vez el cansancio le había ganado la batalla a la esperanza, y que tantas décadas a pelo habían hecho de la cabalgata una experiencia adaptable, que como por ósmosis penetraba adueñándose así de una parte de la identidad nacional. 


Creo que me equivoqué. Creo necesaria la re-evaluación para todos 
quienes pensábamos que la cadencia de la misma melodía puede llegar a recrear, con significante éxito, una versión de felicidad anestesiada.


Por otro lado traigo conmigo el recuerdo de una Cuba suave de carácter y agradecida, combinada con mucha prudencia y temor. Me pregunto, ¿cuánto golpe se debe recibir para vivir con tanto miedo disuelto en la sangre? ¿Cuánto miedo hay que tener, para que después de más de cinco décadas de lo mismo sientas la necesidad de susurrar cuando de hablar del país se trata, mirando vigilante algún oído ejecutor?


Vigilando al vigilante. "La gente se vigila entre ellos"- así lo dijo el doctor Francisco mientras nos embaucaba con la supuesta invitación al cafe, que al final ni fue café, ni fue invitación. 
Pero esa es otra historia.


Un lugar en donde a pesar de que son legalmente reprimidos por hablar en contra del gobierno, todos lo hacen. Como si fuera un malestar de estómago revuelto que inevitablemente se alivia solo con el vómito. Como cuando alargamos y nos esforzamos por evitar el ineludible momento de abrir la boca y vaciar de golpe el veneno fermentado en las entrañas. Así hablan la mayoría de los cubanos que conocí, aunque no quieran, aunque no deban.  Hablan, vomitan la ponzoña esperando que sea a su vez, mas adelante vomitada por algún turista fuera de la isla, así como lo hago yo en este momento.
La exhalación de un grito ajeno. 
Portadora y ahora por consecuencia partícipe de la expulsión.


Un lugar en donde la equidad se refleja en la carencia común, en el desplome de un cuerpo saturado de llagas, parapléjico.
Un lugar en donde el sueldo mínimo se confiesa con vergüenza y enojo, pero en susurro.
Un lugar en donde el cuestionamiento se castiga al mismo tiempo en el que el silencio se considera obligación cívica.


Un lugar en donde los que tienen prioridad son sus mismos violadores, aquellos quienes provocaron la necesidad de un cambio drástico, la revolución: 
La liberación de la identidad nacional como destino urgente.
Tanto poder, durante tanto tiempo engendra  extrema mezquindad. 
La nitidez de aquella imagen liberadora y necesaria perdió el foco 
hasta llegar a ser una mancha oscura y sin forma. 
Este engendro de maltrato, miedo y hastío.


La Habana se quedó presa en mis retinas. 
Cuando ahora, desde aquí recuerdo lugares específicos de la ciudad,  le encuentro con facilidad parecidos a muchas otras partes; sin embargo al unificar el conjunto de aquel TODO no se parece a nada  antes visto. Es la mezcla de un discurso político vencido y contradictorio, en medio del colorido regodeo de su gente, la música que baila en la mirada, enredado en medio del cansancio profundo que produce un diagnóstico aparentemente incurable.
Dentro de este descosido saco de hojas marchitas, hay flores. Me llamó mucho la atención el sentido humano que se siente como el ronroneo de una leona somnolienta, amenazando con despertar muy pronto.
La gente se procura. La hostilidad del individualismo occidental aún no parece lograr enterrar sus filosas garras en los cubanos. Los ojos son mirados y las sonrisas respondidas. Ahí, curiosamente me sentí más humana.






La Habana 2012


5 comentarios:

  1. Mi tia me recomendo tu blog, yo ahora estoy escribiendo uno (de niños, de crianza) y me comentó del tuyo... creo que es amiga de tu mama... aqui cai y me encanto tu relato de la Habana... simplemente me encanto!
    Un abrazo
    Carlota

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  2. Fabuloso relato! Muy conmovedor y como siempre, leerte es un deleite!
    Gracias por desprenderme de mi "piso" y llevarme contigo, a traves de tus cronicas, a compartir tus experiencias!
    Te quiero!!

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  3. LA NETA ME ENCANTO MUCHISIMO LO QUE ESSCRIBISTE...!!! EL COMPARTIR CON LA GENTE LO QUE TU MIRADA DESCRIBE A TRAVES DE TU VISITA A LA HABANA 2012 ES MUY GRATO.

    ME DEJA UN SABOR DE BOCA...!!! DE VALORACION, DE SER CON UNO MISMO HIMILDE Y SENCILLO EN LA VIDA.

    ES LA NETA.

    TE FELICITO MARINNITA ANTE TAL DEDICACION Y ESFUERZO.


    ME LATIO... ME LATIO....!!!!

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  4. Te felicito!!!
    Exquisita lectura desde todo punto de vista, y como le dije a tu Papá, "lo que se hereda no se hurta".
    Dios te bendiga y recibe un fuerte abrazo de mi parte.
    Otto Himiob M.

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  5. Gracias por los comentarios! Agradezco mucho el tiempo dedicado a este blog. Sé que no soy breve!. Besos y mucha Luz

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