Dia 15. Corona virus. Memorias
Ahora los dias son distintos.
Hoy no hay una necesidad forzada de vivirlos.
se viven tranquilamente, sin persecución y con gusto.
Se habita la vida sin gritarle a ella misma que se está habitando.
Siento que las horas del reloj son agujas temperamentales que carecen de autoridad.
Ellas ya no me guían, ya no son brújula.... Mi hija lo es.
Ella establece el amanecer y las comidas. Los descansos y la dormida.
Ya me pude quitar el reloj. Me pesa y no siento que tenga ritmo, estamos a destiempo, no coincidimos.
Ahora son las 1. 37 de la mañana. Escribo y escribo porque tengo ganas de oír la composición de palabras convertirse en ideas en un papel que es pantalla. Disfruto oír como suena una idea entre mis dedos y el teclado mientras todos duermen.
Sus 10 meses son como chocolate derretido... como helado en pleno verano. La falta de sueño me ha hecho una soñadora e idealista de las cobijas. Sueño con tener tiempo para soñar.
Aquí y ahora. En medio de la interrogante. En medio del misterio. Qué pasa hoy? Qué cambiará mañana? resolviendo mi vida toda yo. haciéndome cargo de mi complejidad y mis miserias. Viendo de frente la cara que nunca teníamos tiempo de ver. Sin excusas aquí estoy porque no puedo estar en ningún otro lugar. Me veo, escucho mi silencio y mis gritos. Me huelo, me reconozco en aquello que pensé que ya no sentía, en aquello que clamaba haber dejado atrás.
Saludo a este ser de mil capas, de gustos contradictorios y un tanto desconocido. Me saludo y me veo... me doy la vuelta....estoy viva. La vida me habita y soy el hostal.
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